Entrevista al Dr. Alfonso Moreno en gacetamedica.com

Alfonso MorenoPotenciar el papel de la farmacología clínica (FC) es uno de los asuntos pendientes de las administraciones en esta materia. Estos especialistas son conscientes de que hace falta más apoyo de las CC.AA. para potenciar la figura de estos profesionales dentro del hospital.

Al frente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC), Alfonso Moreno, analiza la situación de la especialidad y las cuestiones que preocupan a estos profesionales. Además, se despide como presidente de la Comisión Nacional de Especialidades Médicas (Cnemcs) tras 20 años al frente.

Pregunta. Durante el Congreso de la SEFC, se analizó la utilidad de los IPT´s. En su primer año de funcionamiento, ¿qué valoración hace al respecto?

Respuesta. Los IPT´s son una herramienta absolutamente necesaria para los fármacos innovadores. En mi opinión, debe ser un instrumento de obligado cumplimiento por parte de todos los que tienen responsabilidad y en última instancia por parte de los prescriptores. Es verdad que este deseo no es unánime, puesto que existen administraciones donde los expertos quieren que vuelvan a ser reevaluados por sus órganos propios (ya los son por la Agencia Española del Medicamento), creo que es una redundancia que no conduce a nada. Desde la SEFC se ha hecho siempre una apuesta importante por estos informes, es más, se ha pedido a la AEM que en su realización se cuente con la sociedad.

P. La farmacovigilancia es un área que está en constante evolución, creando mecanismos para detectar errores, ¿hacia dónde se dirigen los avances más recientes?

R. La farmacovigilancia ha existido y deberá existir siempre porque ningún medicamento está exento de tener efectos adversos. Hay que tener en cuenta que cuando un medicamento se pone en el mercado y ha pasado la fase de estudios clínicos, es un medicamento muy joven del que se conoce todo lo que se ha investigado durante los ensayos clínicos, pero se desconoce lo que va a pasar. En este sentido, siempre es necesaria y hay que potenciar los métodos de detección de los efectos adversos.

P. ¿Qué papel juega la FC en la búsqueda de desafíos de la investigación clínica?

R. Creo que juega un papel crucial. La FC es una especialidad médica cuyo fin es mejorar y adecuar el tratamiento específico para cada paciente. Por eso tiene importancia a lo largo de todo el sistema de desarrollo de medicamentos pero también a lo largo de toda la vida del fármaco. Por tanto, es importante que las administraciones potencien el desarrollo de la FC, porque es una forma de hacer una prescripción más racional.

P. ¿Los especialistas en FC deberían liderar el cambio en los ámbitos científico, metodológico y regulador en los que está presente?

R. Creo que deben ser elementos imprescindibles en este campo. Es un médico especialista que durante cuatro años se ha estado formando en este campo más amplio del medicamento. No hay ningún área médica con un programa formativo tan específico en este sentido.

P. ¿En qué punto está el aprendizaje de esta disciplina en las facultades de Medicina?¿Se ha detectado una falta de formación en cuanto al uso correcto de medicamentos?

R. Sí, aunque es cierto que desde los últimos años se ha ido introduciendo una asignatura específica de FC, y a día de hoy todas las facultades cuentan con ella, con una duración diferente en cuanto a grado se refiere. Creo que es positivo. Además, existen alrededor de 20 servicios de FC que están acreditados para la formación y aproximadamente cada año se forman entre 15 y 20 especialistas. No son muchos, pero desafortunadamente la administración sanitaria hace oídos sordos a la importancia de estos especialistas. Son las compañías farmacéuticas las que los usan, los contratan y los emplean. Podemos decir que prácticamente no hay desempleo en esta especialidad porque son absorbidos por los laboratorios. Creo que la administración sanitaria debería tener un papel activo en este sentido.

P. ¿Están reconocidos los especialistas en FC?

R. Allá donde están sí. Son los consultores que tiene el médico para conseguir un mejor uso del medicamento para que resuelvan cualquier duda de los fármacos de un paciente concreto. Desde la SEFC siempre decimos que el especialista debe estar en primera línea de la asistencia tanto en el hospital como en AP. No existe, salvo en algunas autonomías concretas, especialistas de FC en primaria y es un error.

P. La troncalidad puede mermar la calidad de la formación de los futuros profesionales con respecto a los profesionales europeos?

R. Si la troncalidad supusiese mermar la calidad de la formación sería un fracaso. De ninguna manera, lo que estamos haciendo es equipararnos a otros países europeos en cuanto a la formación. Alemania o Inglaterra tienen una formación troncal más potente que la que se va a implantar aquí y más duradera.

P. ¿Qué opina de los opositores al RD, se están adelantando acontecimientos antes de delimitar los programas formativos y estudiar los tiempos de formación especializada?

R. Todavía no he escuchado decir a ningún responsable que se reducirán los tiempos de formación específica, que es la queja de algunas sociedades. Además, serán las propias comisiones nacionales, es decir los especialistas, los que elaborarán las competencias de estos especialistas, el programa donde se tiene que formar y los que decidirán el tiempo de duración.

P. La Comisión Nacional de Especialidades ha trabajado con las ACE´s, que es el talón de Aquiles de muchos detractores, ¿por qué son útiles estas áreas?

R. Son útiles porque añaden una formación más específica en un campo muy concreto de una o de más especialidades que pueden converger en ese campo. De esta manera, revalida esa formación otorgando un diploma, no un título.

P. La definición del mapa de especialidades es uno de los temas más espinosos, ¿en qué punto están?

R. Se tienen que constituir una serie de estructuras, como son las comisiones de tronco, y están en plena fase de creación. Estarán formadas por personas que pertenecen a las comisiones nacionales. Yo creo que les queda todavía bastante desarrollo, unos tres años.