Información General Ensayo Clínico

Definición de Ensayo Clínico

En el nuevo Real Decreto de Ensayos Clínicos (RD 1090/2015) la definición de un Ensayo Clínico queda supedita en primer lugar a lo que se entiende por estudio clínico, y de manera muy amplia se refiere a toda investigación relativa a personas y destinada a descubrir o comprobar, estudiar o identificar efectos clínicos, farmacológicos y reacciones adversas. De tal manera que el ensayo clínico es un estudio clínico que cumple cualquiera de las siguientes condiciones: 1) se asigna de antemano al sujeto de ensayo a una estrategia terapéutica determinada, que no forma parte de la clinica habitual, 2) la decisión de prescribir los medicamentos en investigación se toma junto con la de incluir al sujeto en un estudio clínico y 3) se aplican procesos de diagnostico o seguimiento que van más allá de la práctica clínica habitual.

Así pues vemos que, según esa definición, se podría pensar que la estrategia terapéutica no tendría que formar parte de la práctica clínica habitual. Pero existen también ensayos clínicos de bajo nivel de intervención, en los que cumpliendo todas las características del ensayo clínico, los medicamentos están autorizados y se utilizan de acuerdo a sus indicaciones o su utilización se basa en pruebas respaldadas por datos científicos y los procedimientos de diagnostico o seguimiento forman parte de la práctica clínica habitual. Otro tipo de estudio clínico es el estudio observacional, que no cumple las características de ensayo clínico y tiene su propio reglamento (Orden SAS/3470/2009).

Los ensayos clínicos surgen como la respuesta científica a la necesidad ética de garantizar la eficacia y la seguridad de los tratamientos que reciben los pacientes. Los ensayos clínicos proporcionan un método controlado, objetivo y reproducible para medir los efectos de un tratamiento sobre la salud, y así permiten establecer con objetividad una opinión sobre su utilidad en situaciones de enfermedad o prevención. Así pues el nuevo RD 1090/2015 define al medicamento en investigación, como aquél que se está sometiendo a prueba o utilizando como referencia, incluso como placebo, en un ensayo clínico.

El ensayo clínico requiere un cuidado extremo porque su condición de experimentación le confiere una trascendencia ética, por implicar a seres humanos, y por la enorme repercusión que puede derivarse de sus resultados al poder éstos condicionar el tipo de tratamiento a recibir por miles de pacientes.

El carácter experimental del ensayo clínico obliga al investigador a considerar tres dimensiones: la metodológica o científica, la ética y la normativa o reguladora ya que se hace necesario proteger la integridad de los pacientes y sus derechos así como la fiabilidad de los datos.

 

Bioética en investigación Clínica

La participación de un ser humano en un ensayo clínico genera una situación potencial de vulnerabilidad en la que sus derechos deben quedar claramente protegidos. Cuando un médico participa como investigador en un ensayo clínico, actúa simultáneamente como médico y como científico, situación que puede conducir a un dilema ético. Como médico, debe velar estrictamente por el bienestar individual de su paciente, mientras que como científico, debe procurar mejorar las posibilidades de beneficio hacia la sociedad pensando en el bien común. Por eso es necesario que cualquier investigación médica que comporte el estudio de personas cumpla con una serie de requisitos éticos claramente establecidos en la Declaración de Helsinki. Ya se trate de un ensayo clínico con voluntarios sanos o con enfermos, es importante considerar los aspectos éticos del estudio, por ello, en la actualidad, todo protocolo de ensayo clínico debe ser evaluado por un organismo independiente cuya finalidad principal es la de velar por los derechos, seguridad y bienestar de los sujetos que participan en un proyecto de investigación: El Comité de Ética de la Investigación (CEI). Por otra parte, el denominado Comité de Ética de la Investigación con medicamentos (CEIm) estará acreditado de acuerdo con los términos del nuevo RD 1090/2015 para emitir un dictamen en un estudio clínico con medicamentos y en una investigación clínica con productos sanitarios.

La primera condición que debe cumplir un ensayo clínico para que pueda considerarse éticamente aceptable es que exista una duda razonable sobre la relación riesgo/beneficio que su desarrollo conlleva. La segunda condición deber ser que el ensayo esté bien diseñado. Si los resultados que generará la puesta en marcha de un protocolo no van a poder ser interpretados de manera adecuada por deficiencias metodológicas, no es ético exponer a ninguna persona a los riesgos e incomodidades que supone la participación en un EC.

El Congreso de los Estados Unidos creó en los años sesenta la llamada “Comisión Nacional para la Protección de las personas objeto de experimentación biomédica y de la conducta”. En 1978 esta comisión elaboró un documento, “Principios éticos y pautas para la protección de los seres humanos en la investigación”, el Informe Belmont que recoge los principios básicos de bioética (Justicia, Beneficencia y Respeto a las personas). Posteriormente, en 1979, Tom L. Beauchamp y James F. Childress definen cuatro principios fundamentales:

  • Principio de justicia: todas las personas merecen ser tratadas con consideración y respeto, sin diferencias entre ellas, con especial protección a los menos favorecidos. Para ello es necesario contribuir a los beneficios y a las cargas de la investigación de forma equitativa.
  • Principio de no-maleficencia: principio de bioética que obliga a no realizar prácticas dañinas, aunque el paciente lo pida. Es maleficencia la realización de un ensayo clínico que no va a tener validez científica, bien porque la hipótesis de trabajo no es plausible o porque el diseño no sea metodológicamente correcto.
  • Principio de beneficencia: principio de bioética según el cual las personas deben ser tratadas protegiéndolas de los daños y asegurando su bienestar, lo cual implica no perjudicar, maximizando el beneficio y minimizando los riesgos.
  • Principio de autonomía (principio de respeto a las personas): principio bioético que obliga a tratar a las personas como seres autónomos y a proteger a las personas con autonomía disminuida. En aplicación a este principio es preciso obtener el consentimiento de los posibles participantes en el estudio, antes de incluirlos. La autonomía está disminuida en caso de ignorancia, inmadurez o incapacidad psíquica.

La Declaración de Helsinki, redactada por la Asociación Médica Mundial en el año 1964, fue el primer documento que propuso criterios y medidas para proteger a los individuos que participan en la investigación biomédica. Sus principios fundamentales consisten en la necesidad de que el protocolo de ensayo clínico sea aprobado por un Comité de Ética y la necesidad de obtener el consentimiento informado previo, libre e informado del paciente.

Así pues, los ensayos clínicos se deben realizar en condiciones de respeto a los derechos fundamentales de la persona y a los postulados éticos que afectan a la investigación biomédica con seres humanos, siguiéndose a estos efectos los contenidos de la Declaración de Helsinki, la inicial realizada en Helsinki (1964) y sus sucesivas actualizaciones en hasta llegar a la última llevada a cabo en Fortaleza, Brasil (2014). En dicha declaración se dice que “En la investigación médica en seres humanos capaces de dar su consentimiento informado, cada participante potencial debe recibir información adecuada acerca de los objetivos, métodos, fuentes de financiamiento, posibles conflictos de intereses, afiliaciones institucionales del investigador, beneficios calculados, riesgos previsibles e incomodidades derivadas del experimento, estipulaciones post estudio y todo otro aspecto pertinente de la investigación. El participante potencial debe ser informado del derecho de participar o no en la investigación y de retirar su consentimiento en cualquier momento, sin exponerse a represalias. Se debe prestar especial atención a las necesidades específicas de información de cada participante potencial, como también a los métodos utilizados para entregar la información”.

Legislación sobre investigación con medicamentos

El desarrollo legislativo en torno al medicamento se inicio en los Estados Unidos en el año 1938 con las normas de la “Food, Drug and Cosmetic Art” que establecía que los fabricantes de medicamentos eran los responsables de la seguridad de los productos. Esta ley fue modificada en 1953 para permitir a la “Food and Drug Administration”, autoridad reguladora de los medicamentos, inspeccionar los métodos de fabricación de los productos farmacéuticos en las fábricas y los laboratorios en los que se realizaban estudios destinados a apoyar el registro de fármacos. Hacia los años 70, estas investigaciones pusieron en evidencia una dudosa calidad y, en algunos casos, la falsedad de los datos de diversos estudios de farmacología y toxicidad en animales. Esto dio lugar a la creación de las normas de Buenas Prácticas de Laboratorio (BPLs). En 1977 la FDA estableció unas normas o directrices para la realización de estudios con humanos; algunas son de carácter ético (basadas en la declaración de Helsinki) y otras de tipo metodológico y de garantía de calidad. Este conjunto de normas se conocen como Normas de Buena Práctica Clínica.

El sector farmacéutico en la Unión Europea está regulado por una serie de directivas específicas en esta materia, que recogen los requisitos de monitorización, verificación, retención y archivos de datos de los ensayos clínicos.
La mayoría de gobiernos han desarrollado a su vez normas y leyes locales encaminadas a regular los medicamentos y, específicamente, la investigación y la protección de las personas participantes, tomando como base tanto la Declaración de Helsinki como las Normas de Buena Práctica Clínica. (Ver sección de Normativa)

Bibliografía

Real Decreto 1090/2015 de 4 de diciembre, por el que se regulan los ensayos clínicos con medicamentos, los Comités de Ética de la Investigación con medicamentos y el Registro Español de Estudios Clínicos. http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2015-14082

Reglamento (UE) no 536/2014 del parlamento europeo y del consejo sobre los ensayos clínicos de medicamentos de uso humano http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32014R0536&from=ES

Orden SAS/3470/2009, de 16 de diciembre, por la que se publican las directrices sobre estudios posautorización de tipo observacional para medicamentos de uso humano. http://www.aemps.gob.es/legislacion/espana/medicamentosUsoHumano/docs/farmacovigilancia/rcl_2009_2577.pdf

Declaración de Helsinki de principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos http://www.iacs.aragon.es/econocimiento/documentos/ceica/2013-declaracion-helsinki-brasil.pdf

Informe Belmont. Principios y guías éticos para la protección de los sujetos humanos de investigación http://www.bioeticayderecho.ub.edu/archivos/norm/InformeBelmont.pdf

Normas de Buenas Prácticas http://www.ich.org/products/guidelines.html